Estructuras en torno a ¡os cuatro puntos cardinales: horizonte y meridiano

Otras configuraciones que saltan a la vista al observar un tema astral son los encuadramientos de planetas en torno a los cuatro puntos cardinales: Este o Ascendente, Oeste o Descendente, Norte o Medio Cielo, Sur o Fondo del Cielo. Pero antes de estos encuadramientos puede divisarse a simple vista si hay un predominio de planetas por debajo del horizonte o por encima, al este del meridiano o al oeste.

Predominio de planetas por encima del horizonte: facilidad para la proyección externa, bien profesional, bien social. Por tanto, posibilidades de éxito en la propia actividad, ambición y capacidad de exteriorización. Si no hay planetas por debajo del horizonte, esta proyección será inestable, ya que carecerá de base y, por tanto, de solidez.

Predominio de planetas por debajo del horizonte: tendencia a una vida íntima, emocional y personal compleja y rica. Si no hay planetas por encima del horizonte, exceso de introspección y subjetivismo, con dificultad para la relación con el mundo exterior y la proyección social.

Predominio de planetas en el hemisferio oriental: conciencia de uno mismo, autoconfianza y seguridad en las propias capacidades.

Predominio de planetas en el hemisferio occidental: importancia de la relación con los demás; conciencia de la situación objetiva en que se encuentra cada cual.

Asimismo, y siguiendo con el tema de la importancia de la an-gularidad, hay que señalar que para el gran astrólogo de nuestros días, el francés André Barbault,24 en un tema no sólo hay que tener en cuenta el valor cualitativo de una configuración, es decir, la esencia de su símbolo (en Marte, por ejemplo, la agresividad; o en Venus, la suavidad), sino también su valor cuantitativo; o sea, destacar la importancia que una configuración adquiere dentro del conjunto del tema astral; en definitiva, destacar el factor más poderoso o Dominante de un tema. Esta Dominante sería, según Barbault, como la rúbrica o firma del individuo analizado: «La primera operación del intérprete, una vez levantado el tema astral, consiste en encontrar la dominante del tema… Se trata de situar las coordenadas desde un principio prestando al sujeto su fórmula astral, de la que toda la interpretación se desprende a fin de cuentas.»25 El axioma básico del que parte Barbault es el de que mientras más específica del nacimiento sea una configuración, más particulariza al individuo. En consecuencia, los astros lentos, debido precisamente a su lentitud, indican aspectos generacionales o incluso cualidades de una época, ya que todos los nacidos durante un determinado tiempo participan de un mismo aspecto. Por tanto, los astros que individualizan son los rápidos y, entre ellos, la Luna. Pero existe todavía un factor más rápido, a saber, el de la rotación de la Tierra sobre sí misma, que hace que cada dos horas aparezca o ascienda un signo distinto por el horizonte. El grado de esta constelación ascendente, o Ascendente de un individuo, constituye, pues, junto con el meridiano o Medio Cielo, los dos lugares más privilegiados del tema astral. Por lo que «la interpretación de un tema debe siempre empezar por el examen de los cuatro ángulos del cielo».26 Si en uno de estos cuatro ángulos se encuentra físicamente un astro, éste constituye la determinación más poderosa (dándole a esta situación un orbe de hasta 15°). Si no hay ningún planeta angular, entonces hay que ceñirse al ASC y MC, en primer lugar a sus regentes y, en segundo, a los aspectos que reciben. Pero también el papel de Dominante puede adquirirlo un signo, porque se encuentre ocupado por varios planetas, o un astro muy aspectado, «así como otros niveles de referencia, si éstos reúnen más puntos de convergencia: los elementos del cuaternario (si el tema gira en torno a un elemento, una cualidad elemental), del ternario (Cardinal-Fijo Mutable), de la polaridad binaria (masculino o femenino), o aun directamente de valores psicológicos: inhibición o impulsividad… actividad o pasividad»,27 constituyendo estos complejos de valores asociados verdaderos sistemas constelados.

La importancia de esta angularidad, tan insistentemente realzada por toda la Tradición astrológica (véase, por ejemplo, al mismo Ptolomeo, con su importancia prestada al ASC y MC), actualmente ha sido objeto de estudio científico.

En efecto —y prescindiendo de todo un bagaje de experiencias avaladas por la Tradición astrológica—, en la actualidad y gracias a los avances de la ciencia, en especial en el campo de la informática, con la posibilidad que permite ésta de manejar enormes sumas de datos, hasta ahora prohibitivos para un hombre sólo, se haya el horizonte abierto a experiencias y pruebas científicas.

Pruebas de este tipo han sido actualmente realizadas por el matemático suizo Michel Gauquelin, junto con su mujer Francoise. El matrimonio Gauquelin ha sido el que, a partir de los años 50, ha realizado el trabajo más serio y riguroso en este campo a través de una serie exhaustiva de estadísticas por ordenador. Los estudios enfocaban la distribución diurna de los planetas en los temas astrales de grandes figuras: actores, artistas, políticos, periodistas, deportistas, militares, médicos, científicos o escritores de distintos países.28 En ellos llega a la conclusión de que los planetas situados angular-mente determinan la futura profesión del individuo. Así, Júpiter da actores y políticos; Marte, deportistas y militares; Saturno, científicos…

Sin embargo, en posteriores estudios, y siempre a través de ordenador, se da cuenta del hecho de que no es que un planeta dominante determine la futura profesión de un individuo, sino que un planeta dominante expresa el carácter de ese individuo, sus rasgos psíquicos principales y, por tanto, la tendencia a escoger una profesión que signifique exteriorización y contacto con el público, si es un individuo extrovertido; una profesión que exija acción y lucha, si es agresivo.

Y, finalmente, en posteriores estudios sobre 30 000 fechas de nacimiento 29 descubre que estos rasgos de carácter, determinados por el papel dominante de un planeta (posición angular) en el tema de nacimiento, son hereditarios, y que las posiciones planetarias dominantes se transmiten de padres a hijos. Es decir, que los hijos tienden a poseer los mismos planetas en posiciones angulares clave que sus padres.

Este efecto hereditario se multiplica por dos cuando tanto el padre como la madre poseen ambos configuraciones similares, y aumenta, asimismo, con el incremento de la actividad geomagnética, así como, aunque en menor extensión, con el aumento del número de las manchas solares. Y, curiosamente, no aparece en los partos provocados o disminuye.

Estos trabajos han sido apoyados por las investigaciones posteriores de otros estudiosos, como la holandesa Marian Bollen o el italiano Ciro Discepolo.30

Los resultados estadísticos de Gauquelin han corroborado, pues, dos concepciones de la Tradición astrológica: el simbolismo de los planetas y la importancia de la situación de éstos en el horizonte y en su culminación o zenit. Sin embargo, mientras que para la tradición astrológica la mayor fuerza se encuentra antes de ascender el planeta (ASC) y de culminar (Medio Cielo), para Gauquelin es después, en los sectores XII y IX.31

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