Dinero

De todos es bien conocido el extraordinario instinto comercial de Dalí. Él, junto con Picasso, son los creadores del comercio de arte actual en las gigantescas dimensiones que ha alcanzado. Hay que tener en cuenta que el sector económico (II) está ocupado, en el tema astral de Dalí, por el signo de Leo. Sabemos que Leo es el signo real por excelencia. Su regente, el Sol, estrella de nuestro sistema, se encuentra en el signo de Tauro que, como también sabemos, es un signo de avidez, de necesidad absoluta de seguridad material; un signo de riqueza. Y, además, este Sol se encuentra en conjunción con Mercurio y Marte, es decir, con la inteligencia y la actividad, unidos hacia una misma dirección, y situados en el sector de las aspiraciones, es decir, hacia el deseo de dinero. Esta necesidad de riqueza, esta avidez, fueron criticadas por el surrealista Bretón, que fue el primero que le acusó de su espíritu comercial e incluso le puso el mote (formado con las letras del mismo nombre de Salvador Dalí) de «Ávida Dollars». Y todo ello es cierto, pero también es cierto que Dalí, tanto en las épocas de pobreza como en las de riqueza, llevó el mismo tipo de vida; nunca llevó un tipo distinto en su riqueza, como comprar cosas o gastar el dinero en posesiones, sino que la dedicó simplemente a vivir bien y poder dedicarse tranquilamente a su pintura. Así, si bien es verdad que, cuando era pequeño, se dedicaba en la escuela, únicamente por escandalizar y por hacerse notar, a vender monedas de diez céntimos por cinco céntimos o, posteriormente, en la Escuela de Bellas Artes, a sumergir billetes en agua hasta que se deshacían, también es verdad que, cuando llegaban los momentos difíciles, supo llevarlos con sobriedad y dignidad.

«Pero si yo no conseguía ganar dinero, Gala obraba el milagro de hacer que lo poco que teníamos alcanzase para todo. Nunca entraron en nuestro domicilio las sucias orejas de la bohemia, andando sobre largas y tambaleantes patas de rana anémica, vestidas con una capa hecha de sábanas sucias con incrustaciones de arroz y patatas fritas, pegadas y endurecidas con champaña dulce que estuvo secándose por dos largos meses. Nunca estuvimos expuestos a la degradante insistencia de las sombras de las conveniencias (…). Nunca cedimos, ni Gala ni yo, una sola pulgada a las derrotas de lo prosaico que las dificultades monetarias arrastran en su estela (…). Gracias a la estrategia de Gala en tales ocasiones, las dificultades externas contribuían, por el contrario, a endurecer aún más nuestras dos almas. Si teníamos poco dinero, comíamos sobriamente, pero bien, en casa. No salíamos. Yo trabajaba cien veces más que cualquier pintor mediocre, preparando nuevas exposiciones. Por el menor encargo, ponía toda mi sangre en mi trabajo. Gala me reprochaba a menudo que pusiese tan gran esfuerzo en la ejecución de encargos insignificantes y miserablemente remunerados. Yo contestaba que, siendo yo un genio, era un verdadero milagro que se me hiciera encargo alguno. Nuestro destino debería ser el morirnos literalmente de hambre. “Si logramos vivir modestamente es porque tú y yo, en todos los momentos del día, hacemos un esfuerzo continuo y sobrehumano, gracias al cual conseguiremos finalmente salir del paso.”»66

De todas formas, sabemos muy bien que el eje Tauro-Escorpio pone en relación el dinero, el sexo y la muerte. Nunca mejor expresado que en el caso de Dalí, ya que el Sol, regente de su sector del dinero, en Tauro, nos habla de una gran necesidad de seguridad material. Pero al mismo tiempo se encuentra en inarmonía con Saturno, en Acuario, desde el sector VIII, desde el sector de la muerte. Ello se expresa a través de la necesidad de asimilar todo lo que toca Dalí. Todo, como hemos dicho y repetidamente aparece en su autobiografía, él lo debe pasar por su boca, lo debe meter en la boca. Y al mismo tiempo sabemos de su obsesiva idea de hablar de excrementos constantemente; y todo ello relacionándolo conscientemente con la destrucción y la muerte. Y de ahí su obsesión no sólo porque el arte sea comestible, sino también por comer al objeto del deseo amoroso.

«Esa “formación” urgente y tan necesaria para la imaginación amorosa: conseguir, lo más realmente posible, comer el objeto del deseo.»67

Así pues, creo que este aspecto es fundamental en toda la obra daliniana, en la que el dinero es incluso destruido con tal de apropiarse de la admiración de la gente; en la que al mismo tiempo los objetos deben ser comestibles, el arte debe ser comestible, el amor debe ser comestible, el sexo debe ser comestible. Y en este aspecto como en cualquier otro de su vida, finalmente, tanto sus necesidades económicas como sexuales, o sus complejos y perversiones, son sublimados a través de la obra de arte, único objetivo de su vida (stellium en Tauro —signo de arte— en el sector XI, sector de las aspiraciones y deseos).

Por otra parte, hay que tener en cuenta que Saturno se encuentra en el sector VIII, el sector de la muerte, y del sexo, pero también del dinero ganado a través de las asociaciones, por ejemplo la matrimonial; tanto más en este caso cuanto que Saturno en este sector es, al mismo tiempo, insignificantes y miserablemente remunerados. Yo contestaba que, siendo yo un genio, era un verdadero milagro que se me hiciera encargo alguno. Nuestro destino debería ser el morirnos literalmente de hambre. “Si logramos vivir modestamente es porque tú y yo, en todos los momentos del día, hacemos un esfuerzo continuo y sobrehumano, gracias al cual conseguiremos finalmente salir del paso.”»66

De todas formas, sabemos muy bien que el eje Tauro-Escorpio pone en relación el dinero, el sexo y la muerte. Nunca mejor expresado que en el caso de Dalí, ya que el Sol, regente de su sector del dinero, en Tauro, nos habla de una gran necesidad de seguridad material. Pero al mismo tiempo se encuentra en inarmonía con Saturno, en Acuario, desde el sector VIII, desde el sector de la muerte. Ello se expresa a través de la necesidad de asimilar todo lo que toca Dalí. Todo, como hemos dicho y repetidamente aparece en su autobiografía, él lo debe pasar por su boca, lo debe meter en la boca. Y al mismo tiempo sabemos de su obsesiva idea de hablar de excrementos constantemente; y todo ello relacionándolo conscientemente con la destrucción y la muerte. Y de ahí su obsesión no sólo porque el arte sea comestible, sino también por comer al objeto del deseo amoroso.

«Esa “formación” urgente y tan necesaria para la imaginación amorosa: conseguir, lo más realmente posible, comer el objeto del deseo.»67

Así pues, creo que este aspecto es fundamental en toda la obra daliniana, en la que el dinero es incluso destruido con tal de apropiarse de la admiración de la gente; en la que al mismo tiempo los objetos deben ser comestibles, el arte debe ser comestible, el amor debe ser comestible, el sexo debe ser comestible. Y en este aspecto como en cualquier otro de su vida, finalmente, tanto sus necesidades económicas como sexuales, o sus complejos y perversiones, son sublimados a través de la obra de arte, único objetivo de su vida (stellium en Tauro —signo de arte— en el sector XI, sector de las aspiraciones y deseos).

Por otra parte, hay que tener en cuenta que Saturno se encuentra en el sector VIII, el sector de la muerte, y del sexo, pero también del dinero ganado a través de las asociaciones, por ejemplo la matrimonial; tanto más en este caso cuanto que Saturno en este sector es, al mismo tiempo, regente del sector matrimonial. Efectivamente, Gala juega un importantísimo papel económico para Dalí, ella es la que organiza meticulosamente todos sus asuntos de dinero, no sólo la estrategia sino también la parte práctica. Hay que tener en cuenta que ella posee una gran capacidad de organización (armonía de Saturno, en su regencia de Acuario, con Júpiter y Plutón), pero también hay que tener en cuenta que este Saturno está en inarmonía con el stelliun de Tauro, es decir, que de alguna forma también disciplina los deseos irracionales, en este caso económicos, de Dalí (sector XI).

Una vez más, en la cuestión económica vemos la contradicción de Dalí, por una parte su necesidad de goce, su instinto de placer, al que se dirige exacerbadamente toda su personalidad (stellium en Tauro), y por otra parte la inhibición disciplinada de este deseo desmesurado a través del rigor, del sistema y la disciplina (Saturno). De todas formas, y en definitiva, no hay que perder de vista que Venus, astro del dinero, regente de todo este stellium en Tauro y ella misma en Tauro, se encuentra elevada, en posición perfecta, y en armonía con Neptuno y Urano; ella permite a través del arte la resolución de todas estas contradicciones y el disfrute del dinero mediante una forma original e inspirada.

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