Análisis

Antes de pasar a la exposición de los pasos minuciosos a desarrollar en la interpretación de un tema natal, quisiera hacer algunas consideraciones respecto a la interpretación misma.

En primer lugar habría que plantearse qué es lo que uno busca en la interpretación de un tema: ¿amoldar los símbolos astrológicos al tema individual ante los ojos? ¿Aplicar nuestros conocimientos teóricos y experiencia astrológica al tema en cuestión? ¿Dar una explicación plausible, dentro de nuestra medida, a la persona que nos consulta? ¿Catalogar a ésta dentro de esquemas simbólicos conocidos astrológicamente? ¿0 intentar sencillamente conocer mejor a la persona en cuestión?

Si es así, si queremos conocer a la persona, ante todo debemos tener una actitud respetuosa hacia ésta. Y un primer paso es no sólo observarla directamente, su cara, sus expresiones y ademanes, sino, muy importante, escucharla. Escucharla, significa respetar su experiencia y, a través de sus palabras, comprender como esta persona se vive a sí misma (el que nos mienta sólo nos revelará sus propios temores o fantasmas). A este respecto últimamente oí decir a un eminente médico,36 al que se le alababa su excelente ojo clínico, que él siempre escuchaba atentamente a sus pacientes, gracias a lo cual había aprendido mucho, y que no comprendía cómo tantos médicos en la actualidad se limitaban a aplicar estrictamente teorías aprendidas en los libros, sin tan siquiera mirar al paciente.

Y es que, efectivamente, la teoría, en este caso, y con mayor razón el símbolo, puede tener múltiples concreciones, y sólo la propia persona nos podrá decir cómo en su caso lo vive él, cómo el símbolo astrológico se expresa concretamente en su realidad concreta.

Debido a ello, todo análisis astrológico de un tema natal debería estar precedido por una conversación con la persona en cuestión sobre sus experiencias vividas. (Y muy importante, hay que tomar nota de la fecha concreta de los acontecimientos principales, para comprobar interpretación de un tema: ¿amoldar los símbolos astrológicos al tema individual ante los ojos? ¿Aplicar nuestros conocimientos teóricos y experiencia astrológica al tema en cuestión? ¿Dar una explicación plausible, dentro de nuestra medida, a la persona que nos consulta? ¿Catalogar a ésta dentro de esquemas simbólicos conocidos astrológicamente? ¿0 intentar sencillamente conocer mejor a la persona en cuestión?

Si es así, si queremos conocer a la persona, ante todo debemos tener una actitud respetuosa hacia ésta. Y un primer paso es no sólo observarla directamente, su cara, sus expresiones y ademanes, sino, muy importante, escucharla. Escucharla, significa respetar su experiencia y, a través de sus palabras, comprender como esta persona se vive a sí misma (el que nos mienta sólo nos revelará sus propios temores o fantasmas). A este respecto últimamente oí decir a un eminente médico,36 al que se le alababa su excelente ojo clínico, que él siempre escuchaba atentamente a sus pacientes, gracias a lo cual había aprendido mucho, y que no comprendía cómo tantos médicos en la actualidad se limitaban a aplicar estrictamente teorías aprendidas en los libros, sin tan siquiera mirar al paciente.

Y es que, efectivamente, la teoría, en este caso, y con mayor razón el símbolo, puede tener múltiples concreciones, y sólo la propia persona nos podrá decir cómo en su caso lo vive él, cómo el símbolo astrológico se expresa concretamente en su realidad concreta.

Debido a ello, todo análisis astrológico de un tema natal debería estar precedido por una conversación con la persona en cuestión sobre sus experiencias vividas. (Y muy importante, hay que tomar nota de la fecha concreta de los acontecimientos principales, para comprobar posteriormente la exactitud de la hora de nacimiento que nos ha dado.) Seguramente, la persona se conoce mucho más de lo que nosotros podamos ver en ella y, desde luego, más de lo que ella misma confiesa o incluso cree. En segundo lugar, sólo deberíamos estudiar e interpretar lo que el consultante nos pregunte concretamente. Y ante todo evitar el hacer como esos astrólogos, arrogantes de su sagacidad y trascendencia, que, cuando un consultante se dirige a ellos para orientarse sobre un problema concreto que le obsesiona y angustia, sea éste amoroso, profesional, emocional, económico o de salud, trascienden la prosaica y acuciante angustia habiéndole de su esencia, destino en la Tierra y misión en el Más-Allá. Cuando menos, me parece una falta absoluta de pudor astrológico y de respeto a la persona que consulta. Sería, pues, conveniente el limitarnos estrictamente a responder, en la medida de nuestros conocimientos, a la pregunta concreta que se nos formule. Es su vida, y nosotros no somos nadie para desvelarla, y mucho menos dioses o sacerdotes. Y, aun así, la mayoría de veces nos encontraremos en un verdadero apuro…

Debido a ello, hemos querido ilustrar este desarrollo analítico de la interpretación, con un ejemplo conocido y susceptible de verificación, el de una personalidad mundialmente famosa, de la que poseamos una autobiografía. El ejemplo escogido ha sido el de Dalí.

Salvador Dalí, nació en su domicilio de Figueras el día 11 de mayo de 1904, a las ocho cuarenta y cinco minutos, según la partida de nacimiento transcrita en su autobiografía Vida secreta de Salvador Dalí. Escuchemos, pues, a Dalí y sigamos la interpretación del tema natal a partir de su autobiografía y escritos.37 Además, nos apoyaremos en otras biografías de Dalí.38 La primera nos dará su visión interna, y las segundas los hechos cronológicos objetivos.

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