Introducción a la astrología

Tan esencial como es hoy saber leer y escribir nos parecerá en el futuro saber leer e interpretar nuestro horóscopo. Al fin y al cabo, se trata nada más y nada menos que de nosotros mismos, de nuestra propia vida, de nuestra historia personal, de conocer a los que nos rodean, amigos, compañeros de trabajo o jefes, y no digamos ya a nuestra familia. Saber, por ejemplo, si este amor que acabamos de encontrar es realmente nuestra felicidad o significará a la larga nuestra desgracia; poder prever el camino hacia el que nuestros hijos tienden, al cual debemos favorecer en vez de obstaculizar, sin empeñarnos en «pedir peras al olmo», empecinándonos en que sigan trabajos o profesiones ajenos a sus intereses y capacidades o exigiéndoles conductas que nada tienen que ver con ellos.

Y, sobre todo, respecto a nosotros mismos: poder prever, por ejemplo, mediante la lectura de nuestro tema astral, cuándo es necesario saber esperar, dejar que la tormenta amaine y soplen vientos mejores o, por el contrario, saber cuándo tenemos que aprovechar todas las oportunidades y debemos actuar, pues los tiempos se nos presentan favorables.
Tiene su hora todo
y su tiempo cada cosa bajo el cielo

El tiempo de nacer
y el tiempo de morir

El tiempo de plantar
y el tiempo de desplantar

El tiempo de las lágrimas
y el tiempo de la risa

El tiempo de los brazos abrazados
y el tiempo de los brazos alejados

El tiempo de buscarse
y el tiempo de dejarse

El tiempo de tener
y el tiempo de tirar

El tiempo de amar
y el tiempo de odiar…

(Eclesiastés.)

Identificación