Análisis de relaciones dialécticas entre sectores

Estos significados de los distintos sectores han sido establecidos por analogía con los signos de Fuego, Tierra, Aire y Agua. Pero también puede ampliarse su simbolismo a partir de las relaciones dialécticas entre ellos. Es decir, la establecida entre sectores opuestos de un mismo eje y derivada de la analogía con los signos correspondientes, así como la dialéctica establecida por sus regentes planetarios.

De este modo, si el sector I es el Yo, su opuesto, el VII o Descendente, será el Otro, el Tú, en analogía con Aries, primer signo, que, con su regente Marte, posee un significado de afirmación frente a su signo opuesto, Libra, que, con su regente Venus, posee un simbolismo de unión. Es decir que el eje I/VII o ASC/DSC, nos habla de unión o afinidades equilibradoras en las relaciones, pero también de diferencias y rivalidades.

El sector II, por su parte, o estructuración material de un ser —analógico al segundo signo, Tauro, regido por la Venus de fecundación y riqueza material—, se opone al sector VIII —analógico a Escorpio, regido por Marte, planeta de la guerra—. Es decir, que el sector II corresponderá a una estructuración material y psicofísica, mientras que el VIII a una desestructuración psicofísica, a la muerte.

Asimismo, si el segundo signo zodiacal está regido por Venus y el octavo por Marte, el eje II/VIII nos hablará también de la atracción entre sexos, del deseo.

El sector III —en analogía con el tercer signo, Géminis, regido por el mental y viajero Mercurio— nos habla de la mente concreta y de viajes cortos, así como de la relación o comunicación con el entorno inmediato. Mientras que el sector IX —en analogía con Sagitario, regido por Júpiter, astro de la expansión y de naturaleza mental— corresponderá a la mente abstracta (ideología, filosofía, religión, leyes científicas, etc.) y a los viajes largos.

Si el sector IV o Fondo del Cielo (FC) —en analogía con el signo de Cáncer, el cual, junto con su regente, la Luna, simboliza el origen, la formación— corresponde a los ancestros, a nuestro origen y a nuestra base, el sector X o Medio Cielo (MC) —en analogía con Capricornio— corresponde a nuestra proyección externa, a nuestro futuro y destino.

Si el sector VI —en analogía con el sexto signo, Virgo— corresponde al servicio que prestamos a la Naturaleza a través de nuestro cuerpo (salud), así como al servicio a los demás, el sector XII, su opuesto, corresponde al servicio colectivo o servicio a la humanidad, así como al servicio al Cosmos, entre el cual hay que considerar posibles pruebas transpersonales de origen cósmico.

Si el sector V corresponde a nuestra creatividad personal y a los resultados de una actividad placentera y desinteresada —a semejanza del Sol, regente del quinto signo, Leo, fuente generosa de todo calor y vida—, el sector XI, su opuesto —en analogía con el Saturno del octavo signo, Acuario, correspondiente a la destrucción del ego en aras de un ideal comunitario—, simbolizará, finalmente, los proyectos realizados en grupo y nuestras relaciones de amistad.

De entre estos doce sectores hay que resaltar la importancia capital que la Astrología, tanto la tradicional como la actual, concede al ASC o sector I y al MC o sector X; y, por oposición, al DS y FC. Estos cuatro ángulos corresponden a los cuatro puntos cardinales, en analogía a su vez con los equinoccios y solsticios.

El ASC indica el potencial personal; el MC, las posibilidades de proyección hacia el exterior; el DS, la capacidad de relación con los demás, y el FC, la base genética, hereditaria e inconsciente.

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