¿Hay un cielo para cada recién nacido?

Ante todo, debemos tener en cuenta que los astros brillan en el cielo para todos nosotros, para el mundo en general. Estos astros giran en torno a los signos zodiacales formando ciclos a veces muy largos.

Así, el ciclo del Sol, Mercurio y Venus es de alrededor de un año, y el de Marte, dos. Pero Júpiter posee ya un ciclo de unos 12 años; Saturno, de 30; Urano, de 84 y Neptuno, de 164. Por tanto, el curso de estos últimos planetas no puede señalar procesos individuales, sino marcar generaciones o épocas.

De este modo, las personas nacidas durante un mismo mes suelen poseer un cielo bastante parecido, ya que su  Neptuno, Júpiter, Mercurio… se encuentran más o menos en la misma situación astral, e incluso los nacidos con un día de diferencia suelen tener la misma Luna, ya que esta sólo cambia de signo cada dos días.

¿Podríamos pensar entonces que todos tenemos las mismas configuraciones astrales y que, por tanto, todos somos parecidos? En absoluto, ya que existe un factor decisivo, que es la rotación de la Tierra sobre su eje cada 24 h. Esta rotación hace que cada dos horas aparezca un signo distinto por el horizonte, y que, cada 4 m, cambie el grado del signo que asciende por el horizonte en un lugar determinado. Éste crea, así, diferentes relaciones, cada 4 m, con los demás elementos del tema: planetas, etc.. Este grado es el Ascendente o punto más individualizador, aquel que distingue a un individuo de otro, con sólo que hayan nacido con 4 m de diferencia, incluso en el mismo lugar.

Es decir, que hay un solo cielo para cada recién nacido de un determinado lugar, por lo que cada uno de nosotros poseemos nuestro propio cielo y nuestros propios astros.

Ahora bien, ¿cómo saber exactamente el cielo de un niño recién nacido, cómo construir su mapa astral? ¿Cómo saber la situación exacta de los astros en el momento justo de su nacimiento? ¿Cómo averiguar el grado preciso del signo que ascendía en aquel segundo por el horizonte de su lugar natal, es decir, su Ascendente?

En primer lugar, deberemos saber la hora exacta de su nacimiento, al minuto. Si no se ha estado presente en él con el reloj en mano, no queda más remedio que acudir al acta o partida de nacimiento llamada literal, donde consta obligatoriamente la hora en que hemos nacido, y que se encuentra en el Registro Civil.

Además, debemos saber si ésa era la hora solar exacta o el país en que nació se regía por una hora distinta, poseía su propia hora oficial. Por ejemplo, en España la hora oficial va una hora adelantada respecto al Sol. Así, cuando nuestros relojes marcan las 12 del mediodía el 21 de marzo, falta todavía una hora para que el Sol alcance su zenit en el firmamento. Aparte de que existe también una hora de verano distinta, ya que algunos países adelantan en la época estival sus relojes para aprovechar más la luz diurna.

Por tanto, hay que conocer la hora por la que se rige cada país y, asimismo, si en las fechas en que ha nacido el niño existía o no horario de verano. Para todo ello, hay unas listas, de las que informaremos posteriormente.

Por otra parte, hay que saber la situación exacta del Sol, la Luna y los planetas en ese día. Para ello, existen unas tablas astronómicas, llamadas «Efemérides planetarias», de cuyo manejo también informaremos más adelante.

Y, finalmente, es de vital importancia averiguar cómo el cielo, ese cielo que es el mismo para todos nosotros, se individualiza para el ser que acaba de nacer. Es decir, el Ascendente de esa persona concreta y la situación del cielo que ese Ascendente (ASC) determina, para averiguar lo cual son necesarias unas Tablas de Casas.

Con el conocimiento de la hora exacta de nacimiento, las Efemérides planetarias y las Tablas de Casas (cuya referencia se encuentra en la bibliografía),  podemos emprender el levantamiento de nuestro tema astral.

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