Las Luminarias: Polaridad Sol/Luna -Simbolismo

El Sol y la Luna son  llamados en astrologia «luminarias», pues son nuestra luz del día y nuestra luz en la noche.  Y, debido a ello,  son los dos astros más importantes para nosotros. Sin embargo, como bien sabemos, la única estrella es el Sol, siendo la Luna nuestro  satélite, es decir, un astro sin luz propia. La luz de la Luna es un mero reflejo de la luz del Sol, reflejo pleno (Luna llena) cuando ambas luminarias se encuentran en el firmamento opuestas o enfrentadas. Efectivamente, la visibilidad de la Luna (su existencia visible para nosotros desde la Tierra) sólo se debe a su relación con la única fuente de luz, el Sol, cuya luminosidad refleja. Hay que considerar, pues, a las luminarias como una unidad, como una sola luz.

Esta unidad constituye simbólicamente la base primordial de cualquier ser. Así, todo ser posee un cuerpo vitalizado por una energía, que da vida a esta forma corporal cambiante. Ahora bien, si tuviéramos que tomar del cielo un símbolo que expresara la energía vital en sí, ¿a qué otro acudiríamos sino al centro energético máximo de nuestro sistema, a la fuente de nuestro calor y vida: el Sol? Y siendo la característica esencial de las formas corporales, en cuanto tales, la multiplicidad y variabilidad de sus aspectos, ¿no sería la Luna, debido a sus fases cambiantes, el astro que mejor expresaría esta idea de variabilidad, de multiplicidad? La Astrología elige, pues, a los dos astros más importantes, las luminarias que alumbran nuestro día y nuestra noche, para simbolizar los dos aspectos básicos de todo ser y materia viviente: la energía y la forma.

 

LUNA

Todos conocemos la relación de la Luna con las mareas y con los líquidos en general. Sabemos también que nuestro cuerpo está compuesto de más de un 80 % de agua; es, pues, un cuerpo de agua. De ah,  podemos imaginar la enorme importancia que la Luna puede tener en cualquier proceso corporal, lo que corrobora la analogía que la Astrología establece entre la Luna y el cuerpo. Así, muchos procesos corporales están simbolizados por la Luna: el instinto o intuición animal, hecho de mecanismos reflejos del cuerpo para subsistir, la gestación, fecundación y fecundidad, parto y amamantamiento, así como el subconsciente, o memoria grabada en el cuerpo que todavía no ha pasado a un grado de conciencia, a un proceso mental. Debido a su relación con los líquidos, sobre todo con el mar, considerado simbólicamente como un medio original y fecundante, y su relación asimismo con el ciclo mensual de renovación de la mujer, con su ciclo de fecundación, se considera a la Luna no sólo en analogía con todos los procesos fecundantes, sino el astro femenino por excelencia.

 

SOL

Junto a los valores corporales o lunares se encuentran los relacionados con la energía vital que anima el cuerpo o valores solares: vitalidad, fogosidad, fuerza, vigor, capacidad energética.

Si la Luna era la memoria grabada en el cuerpo humano, o subconsciente, el Sol es la luz que ilumina al hombre, es la Conciencia.

Al ser el Sol el centro energético y estrella en torno a la cual gira nuestro sistema, se asocian con él los valores de vida, centro y poder; al ser el astro diurno que alumbra nuestros días y luce con todo su brillo y calor en el cénit del mediodía, se le asocia con aquellos valores relacionados con la vida exterior, la actividad social, la vida en sociedad o civilizada, el éxito, las dignidades y honores públicos, el reconocimiento y brillo personal, toda actividad que exalte, eleve y glorifique.

En una sociedad patriarcal como la nuestra, estos valores del Sol como estrella central han sido asimilados a sus estamentos de poder y al hombre como cabeza de ellos. De ahí que el Sol representa no sólo la figura del rey y gobernante sino también al hombre en general, al padre, al marido y al hijo mayor. Mientras que la Luna representaría a la mujer, madre, la esposa, las masas y la popularización de un hecho.


CLAVE SIMBÓLICA

Luna (Húmeda y Fría)
el «cuerpo» y sus procesos
la «noche» y sus vivencias
Sol (Caliente y Seco)
la «energía vital»
el «día» y sus actividades

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