Aspectos y su interpretación

Es  importante resaltar que las dos etapas enfatizadas dentro del ciclo planetario, la de crisis —del griego krisis, separación, decisión, desenlace— y la de conservación (tensión y distensión —o múltiplos de 2 y 3—, respectivamente), se desarrollan dentro de un ciclo compuesto de dos partes fundamentales: la primera, que va de la conjunción a la oposición, y la segunda, de la oposición a la siguiente conjunción. Por tanto, hay que ver:

1. La naturaleza del ciclo en su globalidad.

Para ello, hay que tener en cuenta la relación de los planetas que intervienen dento del ciclo en la conjunción original, pongamos, como ejemplo, Marte y Saturno. De este modo, y como señalamos en el capítulo del simbolismo planetario, Marte es la tensión que se manifiesta o conduce a la acción transformadora; y Saturno es la estructuración o principio de rigor, que conlleva una realización o concreción. O sea se trata de un ciclo de acción realizadora.

 

2. En cuál de las dos partes fundamentales del ciclo global estamos:

En la primera parte o evolutiva, que parte de la conjunción y que indica la generación de una acción o la reorganización hacia un nuevo orden de cosas, hacia la construcción de una nueva realidad, etapa de generación, de instintividad, de crecimiento y empuje vital, y que culmina en la oposición o punto álgido de plenitud, realizadora en este caso.

O si nos encontramos en la segunda parte, de regresión, etapa de madurez, de concienciación, de expansión y comunicación de la plenitud lograda en la oposición.

Así, la etapa de evolución (de la conjunción a la oposición) se distingue por la tensión realizadora, tendente a la creación o reorganización de un nuevo orden (orden señalado por la naturaleza de los astros involucrados, en este caso, la acción realizadora).

Por su lado, la 2ª parte, etapa de regresión (de la oposición hacia una nueva conjunción), se distingue por la progresiva madurez y por la expansión hacia el exterior de la plenitud (de la acción realizadora, en este caso) lograda.

A semejanza del proceso de la respiración, la 1ª etapa sería equivalente a la inspiración (el aspirar aire de fuera hacia dentro, o sea de alimentación individual), mientras que la 2ª etapa equivaldría a la expiración, de relajación y apertura hacia el exterior.

 

3. A continuación, hay que considerar en qué fase nos encontramos dentro de cada una de estas dos grandes etapas, si en la de crisis —cuadratura o múltiplos de 2— o en la de conservación —trígono o múltiplos de 3.

Dado que la primera etapa (que va de la conjunción a la oposición) se distingue por su tensión realizadora, la cuadratura inserta en ella (90°) participa o está en consonancia con la etapa misma, e indica fundamentalmente una crisis de crecimiento, resuelta momentáneamente por el trígono posterior de esta misma etapa (120°).

Sin embargo, en la segunda etapa, de expansión y comunicación de los logros obtenidos en la oposición (180°) o estado de plenitud, la fase más acorde con su naturaleza es el trígono implícito en ella (240°), momento de plena distensión, expansión y logro. Mientras que la cuadratura de esta etapa (270°) señala la crisis definitiva que llevará al ciclo global a su próxima disolución o conjunción final (360°).

Es decir, que la primera cuadratura o cuadratura evolutiva representa una crisis de crecimiento, que momentáneamente encuentra una vía de solución o distensión en el trígono de esta misma etapa. Por su parte, el trígono o fase posterior a la oposición (trígono regresivo) significa el momento de mayor madurez del ciclo, el de su máxima expansión y comunicación, puesta ésta en crisis definitiva por la siguiente cuadratura antes de la conjunción final de los astros involucrados en este ciclo (360°).

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