Aspectos y su interpretación: Resumen

No hay que olvidar que estamos hablando de un ciclo concreto, que parte de la conjunción de unos astros o planetas concretos, y que, por lo tanto, estas distintas fases, de cuadratura evolutiva (90°), trígono evolutivo (120°), oposición (180°), trígono regresivo (240°) y cuadratura regresiva (270°), están contadas siempre en referencia al nacimiento de ese ciclo concreto o conjunción primitiva (0°).

Volviendo a nuestro ejemplo, el de la conjunción inicial de Marte-Saturno, la primera cuadratura, evolutiva (90°) esboza las contradicciones inherentes a este ciclo, el motor que impele a una nueva creación o reorganización y que se traduciría en este caso por la crisis de crecimiento u obstáculos a vencer en una etapa de acción constructiva, tendente a una realización activa. El trígono posterior (120°) sería la distensión o cauce de salida momentáneo, que encontrará su plena madurez y expansión en el trígono regresivo (240°). La oposición (180°) patentizará las grandes contradicciones internas, ya que los dos astros se enfrentan, pero al mismo tiempo significará el momento de máxima tensión realizadora. El trígono posterior (240°) señalará la actividad ya plenamente realizada y en vías de expansión. Y la cuadratura final (270°), la crisis de madurez o debilitamiento, en que las contradicciones internas al proceso en cuestión (la acción constructiva del ciclo Marte-Saturno) lo llevan a su propia disgregación, realizada definitivamente en la conjunción última (360°).

Es, pues, de capital importancia al estudiar un aspecto planetario no perder jamás de vista cuál es la naturaleza del ciclo en que se inserta, determinada por la conjunción primitiva de los planetas involucrados en el aspecto; y, asimismo, de qué etapa se trata, si de la evolutiva o de la regresiva. Y, dentro de la etapa, a qué fase pertenece, teniendo en cuenta que cada fase no es más que la culminación «momentánea» del proceso anterior y el inicio de una nueva fase, dentro del continuo giro de la rueda de la vida. Seguramente y debido a ello, la Astrología tradicional afirma la importancia del aspecto «aplicativo» sobre el «separativo».14

Los aspectos de tensión son considerados por la Astrología tradicional como maléficos, pues constituyen fases de transformación y toda transformación lleva consigo la destrucción y el dolor, la destrucción de lo antiguo en favor de una renovación. Los aspectos de distensión son considerados por la Tradición como benéficos, ya que pertenecen a fases de conservación, permanencia y expansión de la vida. La Astrología actual resalta en el aspecto de transformación un momento positivo de energía y cambio. Y en el aspecto de distensión, en contrapartida, un momento de estancamiento e inmovilismo.

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