Los Elementos

Estas cuatro cualidades elementales, Calor, Humedad, Frialdad y Sequedad, se conjugan en parejas para formar los elementos básicos de la Naturaleza.

Así:

El CALOR y la SEQUEDAD dan lugar al FUEGO
El CALOR HUMEDAD AIRE
La FRIALDAD HUMEDAD AGUA
La FRIALDAD SEQUEDAD a la TIERRA

Vemos, así, cómo la rueda zodiacal se basa, ante todo, en la Naturaleza que nos rodea y en lo que ven y palpan de ella nuestros sentidos. Y vemos que la Naturaleza se manifiesta claramente en sus estados de fuego, tierra, aire y agua.

Debido a ello, la Astrología establece cuatro elementos básicos: el Fuego, la Tierra, el Aire y el Agua. Hay que tener en cuenta que para los astrólogos de la tradición estos elementos, además del aspecto material, encarnaban principios o arquetipos más generales, y que, por otra parte, para ellos materia y psique constituían una unidad.

No debemos, además, quedarnos con una terminología ya caduca. Antes bien, podríamos transcribir el término «elementos» (cuando se refiere a un nivel material, ya que existen otros niveles de interpretación esotéricos más sutiles) por el de «estados de organización de la materia», como el sólido (Tierra), líquido (Agua), gaseoso (Aire) o el llamado «cuarto estado de la materia» o plasma (Fuego).

Estos cuatro elementos constituyen la base primordial del Zodíaco. Así, los 12 signos zodiacales por todos conocidos se dividen en 4 grandes categorías de acuerdo con los 4 elementos naturales:

Signos de Fuego: Aries, Leo, Sagitario
Tierra: Capricornio, Tauro, Virgo
Aire: Libra, Acuario, Géminis
Agua: Cáncer, Escorpio, Piscis

Símbolo de los 4 elementos o Triplicidades

  Δ   Fuego

  +   Tierra

=   Aire

     Agua

En el Zodíaco,

los signos de FUEGO son MASCULINOS (+)
AIRE
TIERRA FEMENINOS(−)
AGUA

 

El Fuego (Callente y Seco)

Elemento dinámico y, por tanto, masculino. Principio motor, de tensión, de animación y creación. Elemento de vivificación de la materia, agente del movimiento y expansión de ésta, así como de su transformación y transmutación. Si se enfoca el aspecto positivo de este movimiento transformador, entonces el fuego libera y purifica, pero, en su aspecto negativo, es vivido como violento, agresivo y destructor.

Psicológicamente: responde a una gran conciencia de sí mismo y a la necesidad de proyección y reconocimiento del Yo hacia y por el exterior: lucha frente a los demás para conquistar el propio terreno y lucha frente a la Naturaleza para su conquista y dominio, junto con el intento de superación de uno mismo en vistas al propio fortalecimiento.

Otorga, por tanto, energía, voluntad, combatividad, ambición, pasión, orgullo, actividad realizadora y creadora, progreso, avance.

Físicamente: da una tez coloreada, un cuerpo musculoso de aspecto atlético, poco cabello y mirada brillante. Sensación de vitalidad y fogosidad.

La Tierra (Frío y Seco)

Principio plástico formativo y, en consecuencia, femenino. Si el Fuego era un elemento dinámico, la Tierra corresponde a la lentitud o fase final de este movimiento. Constituye un principio de condensación y cristalización o mineralización, dentro de un estado de solidez, fijación y resistencia. Es, pues, un principio de formación y conservación. Elemento denso, estático, coagulante, pesado, átono, petrificado, fósil, significa un principio de estructuración de la energía que, llevado a su extremo límite, puede constituir una cristalización y perder totalmente la vida, convirtiéndose en un mineral inerte.

Psicológicamente: da concentración, interiorización, profundidad, fortaleza, tenacidad, perseverancia, conservadurismo. El instinto de conservación es determinante, lo que hace a la persona previsora, prudente, desconfiada, egoísta, realista, acaparadora y que para ella la seguridad material sea primordial.

Físicamente: da tez grisácea; piel, cabellos y ojos oscuros; cuerpo sólido; gestos contenidos y parcos; ambiente de concentración y cerrazón.

El Aire (Caliente y Húmedo)

Principio dinámico, masculino. Elemento fluido, gaseoso, móvil y volátil. El aire tiende a la expansión y difusión, pone en comunicación o, mejor dicho, penetra y vivifica cuanto existe. Es la forma más sutil de la energía, respiración o alma de la Naturaleza.

Psicológicamente: corresponde a la necesidad de comunicación, de intercambios y contactos con el exterior, a la necesidad de expresión y al instinto de sociabilidad, lo que da como resultado la información, relación, comprensión, es decir, el desarrollo de la mente y, por tanto, de la inteligencia. Debido a ello y a su receptividad, flexibilidad y sutilidad, constituye un elemento eminentemente civilizador.

Físicamente: es estilizado, aéreo, evanescente, ágil, flexible, móvil; la expresión facial es cambiante e inteligente.

El Agua (Frío y Húmedo)

Principio plástico fecundante y, por tanto, femenino. Medio original o aguas primordiales de las que todo procede y nace, líquido amniótico materno, constituye un principio de fecundación y gestación, de formación y plasticidad; estado vegetativo hecho de receptividad y con poder de fusión y disolución.

Psicológicamente: corresponde a la emocionalidad: sentimentalidad, sensibilidad, receptividad, impresionabilidad, sugestionabilidad, imaginación, fantasía, ensueño, romanticismo. Principio de distensión, da, en consecuencia, carencia de energía, falta de voluntad, sumisión, inestabilidad, inconstancia, versatilidad, naturaleza que tiende al recuerdo, a la memoria, al pasado, a la introversión.

Físicamente: da una tez blancuzca, líneas corporales redondeadas, sensación de flaccidez y atonía, si domina la cualidad de Húmedo. Formas secas y concentradas, si domina la cualidad de Frío.

Identificación