Base orgánica: el movimiento vital

Como hemos visto, la Astrología es un simbolismo de lo que nuestros sentidos palpan y conocen en la Naturaleza. Esta Naturaleza la vemos a través del estado de Fuego, de Tierra, de Aire y de Agua; estados que dan lugar a los signos correspondientes a estos cuatro elementos: signos de Fuego, Tierra, Aire y Agua. Los signos de Fuego son signos de energía y acción; los de Tierra, de materialización y estructuración; los de Aire, de comunicación e inteligencia; y los de Agua, de emotividad y sentimientos.

Pero la Naturaleza no permanece estática, sino que todo se mueve y evoluciona, ya que la quietud es sinónimo de muerte y disgregación.  Este movimiento orgánico, vivo, de la Naturaleza evoluciona, pues, a través de una serie de fases:

1. Una fase positiva o de inicio.

2. Una fase de oposición a ésta y de estructuración de ella.

3. Una fase de síntesis de las dos anteriores. Ésta constituye la fase 1 de la próxima etapa, que a su vez tendrá una oposición y una síntesis.

Por ejemplo, nace una idea pensada por alguien (fase 1). Ésta, para su puesta en práctica real, encontrará una serie de condicionamientos, obstáculos o situaciones concretas que la modificarán y a los que se deberá adaptar (fase 2). De este contraste entre la idea y sus condicionamientos saldrá un resultado concreto (fase 3).

Otro ejemplo: todos hemos oído hablar del Amor. Pero esta idea de Amor sólo se realiza cuando nos enamoramos de otra persona, cuando encontramos a una pareja, la cual es nuestro opuesto pero también nuestro complementario. De este amor entre Yo (1) y el Otro (2) puede resultar o nacer un hijo (3). Éste, a su vez, encontrará su pareja y tendrá un hijo, y así sucesivamente.

En las filosofías y religiones de cualquier cultura existe la consideración de estas tres fases, el trío, trino o trinidad. Así, el poeta chino Lao-tsé dice:

«Uno es la primera manifestación, el principio activo de la voluntad celeste que, como abreviación, a veces se le llama Cielo.

»El UNO ha producido el DOS, que es el principio pasivo, la madre de todas las cosas. La unión del UNO y del DOS consiste en el TRES; que es la manifestación de la voluntad del Cielo en la serie de modificaciones. TRES ha producido los diez mil Seres. Es decir que la evolución de los seres a través de las distintas formas es el resultado, tangible, del acto conceptual de la unión del UNO y del Dos, acto que constituye el TRES.»

Recordemos, asimismo, el misterio teológico de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. O también el movimiento dialéctico en la filosofía hegeliana y marxista: tesis-antítesis y síntesis.

Cuadruplicidades

Triplicidades

Triplicidades y Cuadruplicidades: los Doce Signos

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